Todos hemos recibido un nombre. Nos los pusieron nuestros padres, y por él se nos conoce. Por el nos llaman, y cuando nos llaman, nos reconocemos, nos identificamos con ese nombre, sé que me buscan a mí.
Pero dentro, muy dentro muy dentro de nosotros, tenemos otro nombre, nuevo, que sólo tú conoces. Dentro, muy dentro, hay cosas que sólo tú vives, sólo tu piensas, sólo tú sientes, sólo tú guardas, sólo tú proyectas. Eso te hace ser único y te hace valioso. Desde hoy, imagínate que tienes una piedrecita blanca que simboliza aquello que te hace ser una persona única, irrepetible. Ese es tu secreto y tu tesoro.
Pero, ese tesoro, te lo llevas en vasija de barro: eres frágil, a veces te hundes, te miras y tes ves poca cosa. Llevas un tesoro, una piedrecita blanca... En un recipiente de barro. Hoy no te vas a fijar en el barro. Ya se ocupa la vida, sus circunstancias y los demás (pueden ser bien crueles los demás) en recordarnos que estamos hechos de barro. Hoy piensa en tu piedrecilla, porque es tu tesoro; Sólo tú conoces el nombre que lleva escrito: lo que estás llamado a ser.
No hay comentarios:
Publicar un comentario